viernes, 14 de septiembre de 2007

Asalto nº 2


Puede que sea verdad, puede que tengamos que sentirnos desnudos para poder llegar a conclusiones. Sin duda alguna para poder llegar hasta el fondo, tenemos que desnudarnos, desnudar nuestra alma. Me siento cobarde, pequeña, el mundo es muy grande y poblado de inseguridades. Algun día sabré donde esta todo lo bueno que me rodea, de momento me siento segura dentro del caparazón, algún día saldré ahí fuera a comenzar mi batalla. De momento el miedo no me deja continuar, consigo ver la luz desde lejos y con esa infima claridad me siento comoda. Hasta que llegue la hora de asomarse a la ventana; la abrire, me asomaré y veré con claridad.
Entonces será la hora de despojarse.....

2 comentarios:

Chema dijo...

Tomo nota, pero no tengas miedo, no estás sola. Déjame ser la luz que te ilumine, la voz que te tranquilice y el brazo que te proteja. Pronto tendrás respuestas...

AQUILES

alejandro dijo...

LUZ PARA EL CAMINO

Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida. La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella. En determinado momento, se encuentra con un amigo. El amigo lo mira y de pronto lo reconoce. Se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo. Entonces, le dice:¿Qué haces Guno, tú ciego, con una lámpara en la mano? Si tú no ves...Entonces, el ciego le responde:- Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mi...No solo es importante la luz que me sirve a mí, sino también la que yo uso para que otros puedan también servirse de ella. Cada uno de nosotros puede alumbrar el camino para uno y para que sea visto por otros, aunque uno aparentemente no lo necesite. ¡Qué hermoso sería sí todos ilumináramos los caminos de los demás..